¿Por qué es bueno que los niños se aburran?

Aunque sea una preocupación para los padres, los expertos aseguran que el aburrimiento motivará su creación

Dejar que un niño se aburra logrará que busque por sí solo los recursos para entretenerse

 

El gran temor de los padres modernos es que su hijo se aburra, ya que los obliga a dejar lo que están haciendo para atenderlos y entretenerlos. Sin embargo, los expertos en psicología infantil afirman que es bueno dejar que los niños se aburran porque eso motivará su imaginación. Durante el aburrimiento el cerebro de los niños se encargará de crear e imaginar lo que sea para poder entretenerse. La principal recomendación es no darles una actividad cuando se encuentran aburridos sino incentivarlos a que ellos las consigan.

Carmen Crespo es una psicóloga infantil que afirma que “el aburrimiento es la antesala de la creatividad”. En una entrevista para El Mundo, la experta asegura que la creatividad necesita tiempo, espacio ya que normalmente las grandes ideas surgen en momentos de relajación como la bañera o los viajes. Por su parte, la  investigadora de la Unidad de Educación y Aprendizaje Permanente de la Universidad de East Anglia, Teresa Belton, entrevistó a varios artistas para poder entender y descubrir los efectos del aburrimiento y lo comenta a la BBC.

Para la investigadora hoy en día los niños pasan poco tiempo aburridos porque “cuando los niños no tienen nada que hacer, de inmediato encienden el televisor, la computadora, el teléfono o algún tipo de pantalla”. Y en realidad, los niños necesitan un momento para no hacer nada, para dejar que su imaginación fluya y su creatividad aparezca. Poder ofrecerles un momento como tal, es una obligación para los padres quienes suelen “llenarlos de actividades” para matar el tiempo.

Mariola Lorente Arroyo y María Teresa Rodríguez de Castro, ambas investigadoras en la Fundación Universidad de Padres, afirman a El Mundo que: “Aburrirse desarrolla la autonomía personal, el pensamiento propio, la imaginación. Si un niño se aburre y nadie le dice qué hacer, él mismo acabará dando con una forma de entretenerse”. Esa capacidad para crear sus propias metas, conocer y experimentar el mundo les dará  muchas satisfacciones. Incluso los adultos deberíamos tener nuestro momento para “no hacer nada” y disfrutar de la imaginación. De esta forma no inculcaremos a los niños a que debemos llenar nuestro día con actividades.

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