Historias de maestros: Milpillas SLP

Historias de maestros: Milpillas SLP

“Los niños dicen que estoy viejita, pero otros dicen no, la maestra no está viejita, pues las viejitas no bailan”…  Eso la rejuvenece a uno más, pues antes de que yo trabajara aquí en Milpillas, yo creía que era maestra porque era un tanto liberal.

Hace trece años aproximadamente trabajaba con memorización, con pruebas mensuales a los niños, Planeación estricta, con una exigencia, que los niños aprendieran. Ahora me doy cuenta que no es el camino correcto, y tengo una anécdota que es algo que me duele, pues a raíz de esa vivencia que tuve me di cuenta que debía cambiar.

Les hablo de una niña que tenia en primer año cuando yo era estricta, exigente, esa niña era de otro grupo en el que se trabajaba de otra manera”. Eran libres. En ese grupo trabajaban de forma indisciplinada, porque hacían ruido, gritaban, se paraban del mesabanco sin permiso. Un día me dejaron a cuidar ese grupo, pero esa niña no le dejaba trabajar porque estaba platica y platica a pesar de que le decía que estuviera en silencio, como no me hacía caso, golpeaba él pizarron con la vara hasta que me fastidio y entonces fui y le pegué con la vara muy fuerte al mesa banco donde ella estaba sentada y se espantó. Y tuvo miedo y empezó a llorar, y lloro todo el día, al siguiente día la niña no entró a clase, al siguiente día, ¿y la niña? No entro a clase, al siguiente día la niña tampoco entró a clases y se fue llorando. Cuando ella veía  que yo entraba al salón ella lloraba.

Así pasó el tiempo, luego tuve doble plaza y cuando esa niña tuvo que estar conmigo en cuarto año, abandonó la escuela, (lagrimas), esa jovencita tiene ahorita 31 años, y cuando la encuentro siento pena, porque ella no terminó la primaria, y yo se, (lagrimas) que yo fui la culpable de que no terminara esa etapa de su vida. Si yo hubiera cambiado antes otra historia sería, entonces es algo que me duele pero le gusta compartir con quien quiera escucharlo, porque si yo cambio, voy a cambiar el mundo de los demás.

Ahora con esta nueva propuesta de un sistema alternativo de educación que pone al niño al límite de sus posibilidades, en el que están mejor estimulados y no caben los moldes de la cátedra estricta y cuadrada, que nos ofrece un sistema de educación innovador como el que se vive en Milpillas, ha terminado con el miedo al cambio y la modernidad que ofrecen resultados palpables a través de desarrollo de la inteligencia. Ahora la creatividad, está fortaleciendo la voluntad de saber de los niños.

Se que me enfrento a críticas en la que los padres de familia empiecen a decir ¿pues los niños a qué horas aprenden, si no están sentados, si no están callados, viene los papas y ven a los niños parados, tirados en el piso, o simplemente bailando o escuchando música.

Entonces yo les digo que si trabajan, están recortando, y eso no impide que ellos se paren y pongan su música. Ahora viene y los ven y me dicen, “hoy no les ha puesto trabajo”. Claro, están trabajando—-pero, ¿están tirados en el piso? Y yo les contesto, es que están trabajando, ¿y porque cada quien hace lo que quiere? Porque el tema es uno, y cada quien lo hace como lo siente, cada uno esta aprendiendo a su manera.

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