Juegos Finitos *Los 3 entierros de Melquiades Estrada

Juegos Finitos *Los 3 entierros de Melquiades Estrada

 

Memorias de un periodista en la frontera

*Roberto Gutiérrez

 

El debate en los Estados Unidos por el trato que debe dar ese país a los niños migrantes tanto de México como de Centroamérica que llegan huyendo del hambre, raya en lo inhumano por quienes diseñan las políticas de migración desde un escritorio en el vecino país y de pilón se llevan de corbata al nuestro.

El Gobierno norteamericano solo ve por sus intereses, pese a que los padres de esos niños migrantes, han contribuido a la economía de ese país. No los quiere  porque a diferencia de ellos, son improductivos y representan una carga a su gasto de educación y salud, pues están en etapa de formación como ciudadanos.

A los EU, se les olvida no solo que son un país de emigrantes, sino peor, que hay razones humanitarias para recibir a esos niños que buscan, lo que se les ha negado en sus países, incluyendo México, pues de los pequeños que han sido detenidos por cruzar de manera ilegal, una cuarta parte de ellos son mexicanos.

También que los lazos económicos, afectivos y de cultura ya han roto todas las barreras entre el poderoso país del norte y nuestras naciones, unas más pobres que otras, por lo que se deben abrir nuevos canales diplomáticos para recibir a esos pequeños que buscan reencontrase con sus familias, aunque sea solo por razones humanitarias.

 

Los 3 entierros de Melquiades

 

La película de Los 3 entierros de Melquiades Estrada, con Tommy Lee, filmada en 2005, refleja muy bien esta nueva cultura, de hermandad económica y de herencia, que el gobierno norteamericano se niega a aceptar.

En la cinta filmada en 2005 en la frontera entre Texas y México, Tomy tiene un amigo (Melquiades), quien vive sin papeles en ese país. Su amistad los ha llevado a compartir todo y ayudarlo para que la Migra, no lo detenga y lo deporte a México. Melquiades le pide que le prometa que si muere en los EU, lo llevará a México. Un día en su rancho Melquiades le dispara a un lobo y un agente de la Patrulla Fronteriza que pasa por ahí, creé que le dispara a él y lo mata. Sin más trámites y para evitarse problemas las autoridades de ese Condado, entierran al mexicano y no investigan a quien lo mató. Su amigo gringo (Tomy Lee), se entera que fue el agente, por lo que va a buscarlo y lo obliga a desenterrar el cuerpo, lo monta en un caballo y se dirige con él al Río Bravo para llevarlo con su esposa e hijos. Cerca de la frontera con México, piden ayuda a un gringo ciego que escucha una estación de Radio Mexicana, quien les dice, que no entiende nada de lo que dicen pero que le gusta el sonsonete de la voz.

El policía de la Patrulla Fronteriza quien va esposado en un caballo, junto al cadáver de Melquiades, empieza a comprender la fidelidad de su amigo con Melquiades. Después de cruzar el Río Bravo e internarse en tierras mexicanas, sedientos y con hambre, encuentran a un grupo de mexicanos que asan carne, a quienes le piden que les vendan, pero ellos se las regalan, lo que asombra al policía fronterizo quien no se explica el por qué esas deferencias si son gringos. Finalmente los tres, (Tommy Lee), el policía y el cadáver están en un pueblo abandonado y terregoso, donde Tommy le pide al policía que asesino a Melquiades, que abra una tumba y lo entierre. Cuando termina le apunta con su pistola y le dice que le pida perdón. Lo que el gringo hace llorando. Después Tommy le dice que está en libertad y cumplida su promesa él se va.

 

 

Memorias de un periodista en la Frontera

 

En 1991, el narcotráfico en la ciudad de Matamoros estaba en todo su apogeo y era un tema nacional, además de otros casos como el de los narcosatánicos ocurridos en 1989, que habían puesto a esa ciudad en el ojo del huracán, pero también el de los asesinatos del director del periódico El Popular y de la jefa de información de ese medio Norma Moreno, a quienes ametrallaron a las puertas de ese diario.

Esa quizás fue la razón para que el anuncio que apareció en el El Sol de San Luis, en 1990, solicitando un director para el principal periódico de esa región de Tamaulipas y el Sur de Texas, El Bravo no incluyera la ciudad en la que se ofertaba el empleo.

Sin embargo eran más mis deseos por trabajar en un medio de comunicación escrito, que poco me puse a pensar en el riesgo que representaba ir a esa ciudad, sin medir las consecuencias y  empezar desde cero en mi profesión. Ahora después a casi 25 años, de ocurrido, reconozco en todo lo que vale la valentía de mi esposa Liliana, quien me siguió con mis tres hijos pequeños, sin pensar en que algo pudiera ocurrir por lo peligroso de la región y que además haya dejado a su familia, amistades y la comodidad de su casa para ir conmigo a un destino desconocido.

Sin embargo así como Matamoros tenía muchas sombras, fue una grata sorpresa para mí descubrir que también había en esa ciudad una huella histórica, gigante como el mar que la bordea, con una gente hermosa, en cuerpo y alma, pletórica de amistad y comprensión y principalmente cultura, una cultura fortificada en la defensa de su nación México, ante la avalancha de un vecino tan poderoso como los Estados Unidos y construida por hombres de talla universal, como sus poetas José Arrese, don Juan B. Tijerina y don Manuel F. Rodríguez Brayda, entre otros muchos, que poco a poco iré recordando aquí.

De este último su esposa Raquel Herminia de Rodríguez Brayda, me regaló varios poemas incluso uno que escribió a la ciudad de San Luis Potosí, en 1933, La señora a quien me unió una gran amistad, me lo obsequió una tarde que me invitó a platicar y a tomar café para conocer la biblioteca de don Manuel, en la ciudad de Matamoros. (continuará).

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