50% de estudiantes a nivel mundial no tiene clases por el coronavirus: UNESCO

50% de estudiantes a nivel mundial no tiene clases por el coronavirus: UNESCO

Más de 850 millones de niños y jóvenes -aproximadamente la mitad de la población estudiantil mundial- permanecen alejados de las escuelas y universidades, con cierres nacionales efectivos en 102 países y cierres locales en otros 11, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

 De acuerdo con las cifras actualizadas hasta el miércoles 18 de marzo, los gobiernos de 113 países han cerrado instituciones educativas en un intento por contener la pandemia mundial de coronavirus; 102 han aplicado cierres totales, los cuales han afectado a más de 849.4 millones de niños y jóvenes. Otros 11 países han aplicado cierres localizados de escuelas y, si estos cierres se extienden a todo el país, millones de alumnos adicionales experimentarán una interrupción de la educación.

Esto representa más del doble en cuatro días del número de estudiantes a los que se les prohibió acudir a las instituciones educativas, y se espera que aumente aún más, pues en el conteo aún no figura México.

«La escala y la velocidad de los cierres de escuelas y universidades representa un desafío sin precedentes para el sector de la educación», destaca UNESCO. «Los países de todo el mundo se apresuran a llenar el vacío con soluciones de educación a distancia. Éstas van desde alternativas de alta tecnología, como clases de vídeo en tiempo real realizadas a distancia, hasta opciones de menor tecnología, como la programación educativa en canales de televisión o radio», destaca el organismo.

UNESCO BRINDA ASESORÍA A PAÍSES QUE SUSPENDIERON CLASES

En morado aparecen los países que suspendieron clases a nivel nacional, mientras que en rosa los que suspendieron clases en zonas específicas En morado aparecen los países que suspendieron clases a nivel nacional, mientras que en rosa los que suspendieron clases en zonas específicas / Foto: UNESCO

Como respuesta inmediata a los cierres masivos de escuelas, la UNESCO ha establecido un grupo de trabajo COVID-19 para proporcionar asesoramiento y asistencia técnica a los gobiernos que trabajan para proporcionar educación a los estudiantes fuera de la escuela. La Organización también está celebrando reuniones virtuales periódicas con los ministros de Educación de todo el mundo para compartir experiencias y evaluar las necesidades prioritarias.

La UNESCO también pone en marcha una Coalición Mundial para la Educación COVID-19, que reúne a asociados multilaterales y al sector privado, entre ellos Microsoft y GSMA, para ayudar a los países a desplegar sistemas de aprendizaje a distancia a fin de reducir al mínimo las perturbaciones educativas y mantener el contacto social con los alumnos.

«Estamos intensificando nuestra respuesta mundial mediante la creación de una Coalición para garantizar una respuesta rápida y coordinada. Este esfuerzo es una oportunidad para repensar la educación, ampliar el aprendizaje a distancia y hacer que los sistemas educativos sean más resistentes, abiertos e innovadores», – Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE LA SUSPENSIÓN DE CLASES MUNDIAL?

Es difícil valorar los efectos adversos del cierre de escuelas. La UNESCO ha elaborado una breve lista de repercusiones, muchas de las cuales se extienden más allá del sector de la educación, para ayudar a los países a prever y mitigar los problemas. Entre esos efectos figuran los siguientes:

  • La interrupción del aprendizaje: Las desventajas son desproporcionadas para los alumnos desfavorecidos, que suelen tener menos oportunidades educativas fuera de la escuela.
  • La nutrición: Muchos niños y jóvenes dependen de las comidas gratuitas o con descuento que se les proporcionan en las escuelas para alimentarse y alimentarse de forma saludable.
  • Protección: Las escuelas ofrecen seguridad a muchos niños y jóvenes y, cuando cierran, los jóvenes son más vulnerables y corren más riesgos.
  • Los padres no están preparados para la educación a distancia y en el hogar: Cuando las escuelas cierran, a menudo se pide a los padres que faciliten el aprendizaje de los niños en el hogar y pueden tener dificultades para realizar esta tarea. Esto es especialmente cierto para los padres con educación y recursos limitados.
  • Acceso desigual a los portales de aprendizaje digital: La falta de acceso a la tecnología o a una buena conexión a Internet es un obstáculo para el aprendizaje continuo, especialmente para los estudiantes de familias desfavorecidas.
  • Lagunas en el cuidado de los niños: A falta de opciones alternativas, los padres que trabajan suelen dejar a sus hijos solos cuando las escuelas cierran y esto puede dar lugar a conductas de riesgo, incluida una mayor influencia de la presión de los compañeros y el abuso de sustancias.
  • Altos costos económicos: Los padres que trabajan tienen más probabilidades de faltar al trabajo cuando las escuelas cierran para cuidar de sus hijos. Esto resulta en pérdida de salario y disminución de la productividad.
  • Mayor presión sobre las escuelas y los sistemas escolares que permanecen abiertos: Los cierres localizados de escuelas suponen una carga para las demás, ya que los padres y los funcionarios redirigen a los niños a las escuelas que están abiertas.
  • Aumento de las tasas de abandono escolar: Es un desafío asegurar que los niños y jóvenes regresen y permanezcan en la escuela cuando las escuelas vuelven a abrir después de los cierres. Esto es especialmente cierto en el caso de los cierres prolongados.
  • Aislamiento social: Las escuelas son centros de actividad social e interacción humana. Cuando las escuelas cierran, muchos niños y jóvenes pierden el contacto social, que es esencial para el aprendizaje y el desarrollo

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