Juegos Finitos *Memorias de un periodista en la Frontera. El alcalde de Brownsville

Juegos Finitos *Memorias de un periodista en la Frontera. El alcalde de Brownsville

 

 

El periódico El Bravo, era un medio muy respetado en el ámbito político y social tanto de Tamaulipas, como del sur de Texas. En Brownsville era un periódico de gran tradición, que se leía en ese lugar todos los días muy temprano.

Teníamos una muy buena circulación y lo que se publicaba en el diario un gran impacto tanto en los sectores económicos, como sociales y políticos, muchas cosas de cómo se movía el sistema en el sur de los Estados Unidos y particularmente en el Valle de Texas, como se le conocía al sur de los Estados Unidos, desde Mc Allen, hasta Brownsville, pasando por otros pueblos industriosos y muy pujantes, como Phar, Missión, Harlingen y Weslaco, entre otros todos con una gran infraestructura.

Todos ese emporio económico, poder político y por supuesto muchos mexicanos viviendo de ese lado de la frontera, lo conocí por Rúben Martín, otro de los asesores del dueño del periódico don José Carretero Balboa, un tipazo de unos 70 y tantos años, de mediana estatura muy delgado, de gruesos lentes, de hablar muy fluido, simpático, muy católico, que amaba y respetaba hasta la médula a su esposa, de nombre Doña Cuquita.

Rubén Marín pese a la diferencia de edades, yo de 30 y el de 70, fue más que mi amigo, mi confidente pues puso todos sus conocimientos, amistades y tiempo a mi disposición, por lo que le estoy eternamente agradecido por toda esa sabiduría que compartió conmigo y que me hizo conocer los entretelones de la política norteamericana en esa franja fronteriza de los Estados Unidos, pegada con México.

Rubén Marín no solo sabía, lo que ocurría en ese lugar, sino que llevaba muy buena amistad con muchas personas del sur de Texas, del Puerto de Brownsville, de la Cámara de Comercio, del Aeropuerto, etcétera, quienes lo respetaban mucho entre ellos el mayor o alcalde de Brownsville, en ese tiempo Pat Ahumada, a quien muchas veces llevó a mi oficina y con quien también desayune algunas veces para platicar de la ciudad de Brownsville Texas, de sus necesidades, de su futuro, de su vecindad con Matamoros y principalmente de los problemas comunes que los afectaban.

Patricio Ahumada era un tipo moreno, gringo descendiente de mexicanos, que trabajaba en un despacho de abogados de administrador, de ahí lo propusieron para alcalde y ganó la elección. En una ocasión me visitó en la oficina del periódico y llevó a su papá, la verdad cuando me lo presentó no lo creí, pues era un norteamericano alto, güero de ojos azules, sin embargo el luego me aclaro que era su papá adoptivo y lo llevó para que yo lo conociera.

En ese tiempo a mi oficina era muy frecuente que fueran muchas personalidades, pero también muchas personas comunes y corrientes, que iban a conocer al Director del Periódico El Bravo, en la frontera así era. Constituía un rasgo de status pero también de algo de leyenda, los periodistas son respetados en ese lugar, porque los asesinan, por eso había que conocerlos antes.

Rubén Marín era además de asesor del dueño del periódico El Bravo don José Carretero Balboa, su amigo y también confidente, quien sabe desde cuantos años atrás. Me consta que era de las pocas personas que al igual que Raymundo Ramírez Vences, cuñado del dueño del periódico y director del Registro Civil de Matamoros, así como de Raúl Díaz de quien ya platique algunas cosas, de los pocas y contadas personas que le podían hablar de tú y con la confianza de un amigo, para decirle esto está bien y esto no, lo está.

Don Rubén Marín, conocía a medio Brownsville y también a medio Matamoros, o por lo menos a las personas que tenían incidencia sobre la política, la economía y la vida diaria de ese punto de la frontera, Marín me platicó cosas que aún me asombran, pero que también me hacían reír, pues si algo tenía ese hombre, era una forma campechana de ver la vida, seguramente adquirida por la experiencia de tantos años. Además siempre admiré su espíritu emprendedor, el me visitaba a las cuatro de la tarde en el periódico, casi todos los días y no había uno, en el que no me hablara de algún proyecto que tuviera en mente, principalmente en Texas.

Eso sí, todo lo que me dijo, es algo que yo puedo también contar, de frente, pues siempre fue además de un gran amigo, un caballero y nunca escuché de él, una mala palabra, una denostación en contra de alguien, o una crítica infundada y si lo hacía era con verdades suficientes para darle siempre la razón.

Lo vi por última vez en 1997, comimos en el restaurante del Hotel Residencial, que estaba casi frente a la Puerta México, el puente que sirve para cruzar a los Estados Unidos, pegado al Río Bravo, el lugar dueño de otro gran amigo mío Emigdio Manuel García, (de quien también hablaré aquí), esa fue nuestra despedida, recuerdo que lo último que me dijo fue:  licenciado la frontera es su casa, siempre que quiera regresar yo aquí estaré para acompañarlo cuando vuelva y para comenzar cualquier proyecto que a usted le interese. Nunca lo volví a ver, cuando lo quise hacer no se podía viajar por carretera de San Luis a Matamoros, por la guerra del narcotráfico que le costó la vida a muchas personas y ciudades como San Fernando, Valle Hermoso, Ciudad Victoria, se volvieron prohibitivas para muchos de nosotros. La vida me llevó por otros caminos, hoy no sé si vivirá aún, pero donde esté sé que cuento con su amistad.

En la frontera de Tamaulipas había dos periódicos estándar, uno El Bravo el otro la Opinión, un diario con el mismo formato que el nuestro, pero muy modesto y muy aguerrido, con grandes periodistas, como su director Manuel Martínez Orozco, gran aficionado a los toros. El dueño de ese diario era don Juan B. García, un hombre ya grande que había sido alcalde de Matamoros y sostenía el periódico contra viento y marea. Si lo llegué a ver alguna vez y tal a saludarlo, no me acuerdo, era alto de pelo cano y vivía en Brownsville, un día se enojó mucho conmigo, porque publique en El Bravo que él no había concluido su mandato como alcalde de Matamoros, comentario que me había hecho Raúl Díaz, con toda la seguridad de que yo lo publicaría y así fue. Eso me hizo ganarme algunas críticas en el periódico la Opinión y tal vez su enemistad. (continuará).

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