Juegos Finitos *¿Quien debe contar los votos?

Juegos Finitos  *¿Quien debe contar los votos?

 

 

Roberto Gutiérrez

 

En la Escuela cuando había elección de Sociedad de Alumnos, los que contaban los votos eran los estudiantes más aplicados, se les escogía por serios, honrados y principalmente por ser neutrales. Entonces la competencia entre planillas y sus líderes se centraba en las mejores propuestas, no tanto en la limpieza de la elección, pues quienes participaban estaban seguros de la transparencia del proceso.

Esto debería ocurrir también en las elecciones que se hacen cada tres años en todo el país para ocupar los cargos de elección popular, pero no es así, organizarlas se ha convertido en un botín que disputan y acaparan los partidos políticos, a través de un reparto de posiciones, recomendaciones e imposiciones para crear un disfraz democrático del proceso electoral.

La organización de las elecciones en México la comenzó el Gobierno en 1917 con el nacimiento de una Junta Empadronadora, que tenía como fin ubicar el número el número de votantes y luego el conteo, pero que también facilitó desde el poder la imposición de amigos, compadres y lacayos en los cargos de elección, práctica que continuó durante toda la época postrevolucionaria.

El Gobierno se hizo cargo de las elecciones en México y así siguió hasta 1977, en que se creó la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (Loppe), que permitió la representación minoritaria; aún así el gobierno siguió organizando los procesos electorales, aquí en San Luis Potosí, lo hacía a través de la Secretaría General de Gobierno.

En 1990 se vuelve a modificar la Ley Electoral y a través del Código Federal de Instituciones y Procesos Electorales (COFIPE), también el Instituto Federal Electoral (IFE) y desde 1993 se abre la ciudadanización, del que San Luis Potosí, fue simiente, con el nombramiento de consejeros ciudadanos, hasta ahora 2014, que por una negociación cupular nace el Instituto Nacional Electoral (INE).

El INE surge ante la sospecha de que las elecciones en los estados son manipuladas por los gobernadores o caciques a través de los consejos locales, lo que da una idea de la podredumbre que envuelve una elección de la que supuestamente los partidos son vigilantes, lo que demuestra además la inoperancia de los organismos electorales que hace 20 años tuvieron un origen popular.

Nadie está en contra de que los partidos políticos formen parte del Colegio Electoral, al contrario es necesaria su participación, el problema es que sean ellos quienes organicen las elecciones y las califiquen, lo que no garantiza la transparencia electoral, además si ya se sacó el gobierno las manos de la elección, ¿por qué no deben sacarlas también los partidos?

La democracia en México no solo es cara, es obsoleta, pues no hemos sido capaces de transitar hacía organismos confiables y como se ve, tampoco los será con el nuevo Instituto Nacional Electora (INE), pues además de que nace desde la comodidad y beneficios económicos que disfrutan los partidos políticos y sus dirigentes, también es fruto de una negociación política sin sustento popular.

Lamentablemente si no contamos con comunidades confiables, que organicen sus procesos electorales, como se hacía en la Escuela, se abrirá nuevamente la centralización como ya ocurrió con el nacimiento del INE, que termina con la autonomía de las regiones y de los estados.

El regreso de los ciudadanos confiables para que califiquen los procesos electorales, debe ser una práctica a la que se debe volver, con personas no sujetas a salarios fuera de la realidad que les asignan y que los corrompen, al dejarles arcas abiertas, con presupuestos y poder inimaginables.

Los partidos deben ser solo observadores, de lo contrario la democracia en nuestro país, seguirá siendo poco confiable, por la ambición de quienes no solo pretenden el mayor número de cargos de elección popular, sino además apropiarse de los organismos electorales.

 

 

 

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